5 estrellas en todo lo que ofrece.
Capella Pedregal es una propiedad de 5 estrellas que cumple con todas las expectativas. El servicio fue excelente desde el minuto en que llegamos hasta el minuto en que nos fuimos. Atendieron todos nuestros pedidos inmediatamente y con una sonrisa. Todos nos llamaban por nuestro nombre, lo cual me parece muy bien. Aunque la comida no era económica, era de excelente calidad y las porciones eran grandes. Fuimos a cenar a Don Manuel y a El Farallón y tuvimos una experiencia fantástica en ambos lugares. El spa fue uno de los más hermosos que visité en mi vida. El tratamiento de luna nueva que realicé fue diferente y relajante. En dos horas incluyó exfoliación del cuerpo, mascarilla para el cuerpo, masajes y limpieza de cutis rápida. Me sentí rejuvenecida y relajada, lista para disfrutar el resto de mis vacaciones. Nos alojamos en una casita de una habitación junto a la playa. Era espaciosa y estaba bien equipada, con una piscina de borde infinity, espacio para fogatas, cómodas sillas y sombrillas, un refrigerador lleno y una regadera enorme. Teníamos servicio de habitación dos veces al día y todas las noches nos daban bocadillos y guacamole con dos cervezas antes de ir a cenar. Recomendamos muchísimo este lugar.
5 estrellas en todo lo que ofrece.
Capella Pedregal es una propiedad de 5 estrellas que cumple con todas las expectativas. El servicio fue excelente desde el minuto en que llegamos hasta el minuto en que nos fuimos. Atendieron todos nuestros pedidos inmediatamente y con una sonrisa. Todos nos llamaban por nuestro nombre, lo cual me parece muy bien. Aunque la comida no era económica, era de excelente calidad y las porciones eran grandes. Fuimos a cenar a Don Manuel y a El Farallón y tuvimos una experiencia fantástica en ambos lugares. El spa fue uno de los más hermosos que visité en mi vida. El tratamiento de luna nueva que realicé fue diferente y relajante. En dos horas incluyó exfoliación del cuerpo, mascarilla para el cuerpo, masajes y limpieza de cutis rápida. Me sentí rejuvenecida y relajada, lista para disfrutar el resto de mis vacaciones. Nos alojamos en una casita de una habitación junto a la playa. Era espaciosa y estaba bien equipada, con una piscina de borde infinity, espacio para fogatas, cómodas sillas y sombrillas, un refrigerador lleno y una regadera enorme. Teníamos servicio de habitación dos veces al día y todas las noches nos daban bocadillos y guacamole con dos cervezas antes de ir a cenar. Recomendamos muchísimo este lugar.
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- Chicago, Illinois